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¡No al siete por ciento! ¡Si al Parlamento!
Durante el 2009 el Congreso de la República registró uno de los más bajos porcentajes de aprobación de su historia: 7% (encuesta de CPI de noviembre de 2009). Si alguien piensa que esto no es grave, ese alguien, sin duda, abriga la pretensión imposible de tapar el sol con un dedo.
El problema del desprestigio de nuestro Parlamento sí es grave. No sólo afecta al propio Congreso, sino también al sistema democrático; pues, si nada menos que la «asamblea representativa del pueblo» presenta tal porcentaje de aprobación, nos preguntamos cómo reclamar a la ciudadanía su adhesión al sistema democrático –del que no dudamos que, aún con sus imperfecciones, es el mejor de los modelos de organización del Estado. El Perú que quiere progresar no merece eso y sí necesita instituciones fuertes, democráticas y confiables.
¿Qué hacer? A esta pregunta general respondemos también de un modo general: «recuperar el Parlamento», es decir, lograr que nuestro Congreso de la República no sólo parezca sino que sea un verdadero Parlamento, un órgano cuyos miembros –parlamentarios y funcionarios—entiendan que honrar la represen-tación –su función principal—es cuestión de vida o muerte para la institución y el sistema democrático, del cual es una pieza fundamental, y deben entender también, de una vez por todas, que un Parlamento sólo tiene, a lo más, otras cuatro funciones: le-gislar, ejercer el control político, incidir sobre la política general del gobierno y ejercer la jurisdicción política (limitada al procedimiento de acusación constitucional). No hay más. El resto es distracción y distorsión.
Creemos que si nuestros parlamentarios sólo se ocuparan de desarrollar bien esas funciones, todo cambiaría de inmediato.
Huimos de la tentación de dar recetas, pero aquí adelantamos algunas sugerencias:
1. Grupos parlamentarios fuertes.
2. Legislar lo necesario y hacerlo bien.
3. Control político eficiente: oportunidad y método.
4. Capacidad para incidir sobre la política general del gobierno.
5. Sencillez, austeridad y transparencia.
6. Decidir reformar el Parlamento.
Desde la sociedad civil deberíamos hacer un gran esfuerzo por promover y animar un espacio de profunda reflexión sobre la crisis de la representación y lo que habría que hacer para tener un Congreso mejor. Para ello, hemos de contribuir a definir, en primer lugar, qué Congreso queremos o qué Congreso necesita el Perú, precisando con detalle cuáles serían sus características. Y este espacio de reflexión debería estar abierto a las ciudadanas y los ciudadanos que pretendan acceder a una curul por el voto popular, como a aquellas y aquellos representantes en ejercicio que, conscientes de su responsabilidad histórica, estén dispuestos a dejar de ver su condición de tales como un recurso de reelección o reenganche, entendiendo que hay mucho por hacer durante el 2010 para entregar un Congreso encaminado en su reforma y, por lo menos, limpio de los vicios y defectos que lo vienen afectando.
Las peruanas y los peruanos no debemos permitir otro 7%, y de verdad podríamos hacer mucho para que ello no vuelva a ocu-rrir. Hay que pensar y actuar, hay que participar y hacerlo bien. Aún estamos a tiempo para ayudar a construir un Parlamento.
Si desea leer el artículo completo acceda al Informativo Nº 145 correspondiente a enero del 2010


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