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    Estatuto

    El “estatuto de los parlamentarios” es el conjunto de prerrogativas, derechos y deberes de los miembros del Parlamento. Varía de país en país, pero hay una matriz común que se puede identificar en la mayoría de los Parlamentos. Así:

    1. Los miembros del Parlamento representan a la nación, por lo tanto no están sujetos a mandato imperativo. Esto significa que desde el momento en que un ciudadano asume el mandato parlamentario debe dejar de lado cualquier tipo de sujeción personal u organizacional porque su mandato lo obliga frente a la nación y no con respecto a determinadas personas u organizaciones (clubes, asociaciones, gremios, partidos, confesiones, etc.). El mandato representativo es lo contrario al mandato imperativo.

    2. La inviolabilidad de opinión es una prerrogativa de los parlamentarios. Consiste en que los miembros del Parlamento no pueden ser perseguidos ni procesados por las opiniones que expresan en el ejercicio de la función. Esta prerrogativa, que persigue garantizar a los parlamentarios que puedan expresar sus ideas en forma libre y sin temores, de ninguna manera ampara su abuso como derecho, y no significa  impunidad.

    3. La inmunidad parlamentaria consiste en que los miembros del Parlamento no pueden ser procesados penalmente ni privados de su libertad sin previa autorización del Parlamento –o de la Cámara a la que pertenecen, en los Parlamentos bicamerales—o, durante el receso parlamentario, del “órgano de continuidad” (Comisión Permanente en el Perú). Al igual que la inviolabilidad de opinión, la inmunidad parlamentaria no puede ni debe  ser un manto de impunidad. No protege frente a acciones judiciales privadas y, en el ámbito penal y pues puede ser retirada o “levantada” por el Parlamento mediante un procedimiento que se conoce como “levantamiento del fuero parlamentario” o “levantamiento de la inmunidad parlamentaria”.

    4. Todas las leyes o reglamentos parlamentarios establecen derechos y deberes funcionales para sus miembros, que tienen que ver, en lo que atañe a los derechos, con el respeto de su investidura, sus remuneraciones, el apoyo personal y logístico y su régimen de seguridad social; y, en lo relativo sus deberes, con sus obligaciones de asistir a las sesiones de los órganos a que pertenecen, votar, mantenerse en contacto con los ciudadanos y conducirse según las normas constitucionales, legales, reglamentarias y éticas que regulan su conducta.

    5. Muchos Parlamentos han definido y aprobado normas éticas, que constituyen en realidad un compromiso de honor, una promesa de buena conducta frente a los ciudadanos y entre los parlamentarios. Tales normas éticas son incorporadas en leyes o reglamentos o en códigos de ética parlamentaria. Como ya se ha adelantado, en el caso peruano existe un Código de Ética Parlamentaria y una Comisión de Ética Parlamentaria.

    Este esquema que incluye el principio del mandato representativo contra la no sujeción a mandato imperativo, la inviolabilidad de opinión, las inmunidades de arresto y de proceso, los derechos y deberes funcionales y las normas éticas especiales también se aplica en el Perú. Pero además debemos añadir que, como también ocurre en otros Parlamentos, para los miembros del  Congreso peruano se prevén normas sobre irrenunciabilidad y dedicación exclusiva al cargo, incompatibilidades, prohibiciones, régimen de remuneraciones y de seguridad social, sistema de sanciones disciplinarias internas (que no pueden exceder de 120 días de legislatura), procedimientos de reemplazo por el congresista accesitario y reglas sobre disciplina o conducta parlamentaria durante las sesiones en general y los debates y votaciones en particular.

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